“Cualquier separación es artificial” Satish Kumar

 

La osteopatía es un método de tratamiento de la enfermedad que usa la terapia manual como principal herramienta. Fue fundada en Estados Unidos a finales del siglo XIX por Andrew Taylor Still, siendo médico, y tras muchos años de observación del proceso de salud y de enfermedad; en sí mismo, en sus allegados y en sus pacientes.

En su práctica llegó a conclusiones que son las que hoy forman los pilares de la osteopatía:

  • El cuerpo es una unidad: todas las estructuras corporales están unidas entre sí por medio del tejido conectivo, por lo tanto el movimiento de cualquiera de las partes afecta al resto.
  • La forma que adopta el cuerpo es debida a la función que realiza y para la que está diseñado (y al revés, la función que va a poder desempeñar dependerá de la forma que haya adoptado) El observar nuestra postura y el tomar conciencia de ella y hacerla flexible, facilita mucho el proceso de salud.
  • El equilibrio y la salud dependen del buen funcionamiento mecánico de los diferentes componentes del cuerpo, de la libre circulación de la información nerviosa y los líquidos del cuerpo (principalmente la sangre)
  • El organismo tiene la capacidad de curarse a sí mismo. De hecho, cualquier enfermedad o lesión es un intento de curación. El cuerpo trabaja como un sistema de adaptación-compensación. Va viviendo cosas y se va adaptando. A veces llega un momento en que ya no puede más y se bloquea y enferma. El objetivo de la osteopatía es acompañar al paciente en el proceso de volver a hacerse adaptable para seguir adelante.

La herramienta principal de la osteopatía son las manos, y en función de la sintomatología que presente el paciente, se pueden utilizar distintos abordajes:

Hueso sacro de la clase de Santiago

  • Trabajo estructural y visceral: destinado a recuperar la movilidad en las articulaciones, músculos, vísceras y sus anclajes y liberar arterias, venas y nervios. Lo palpable.
  • Trabajo craneal: siendo también muy estructural, aquí la terapia se dirige a tejidos más profundos, que no se palpan y que necesitan ser “tocados” de una manera que, aún siendo firme, es más sutil.
  • Trabajo tisular: quizá el más completo, ya que aborda al tejido en sí, sea cual sea su localización y su profundidad.